Capítulo 1¡Solo los que creen que sí se puede, podrán realizar sus sueños!
"Descubre tu naturaleza"
¿Conoces cuales son tus probabilidades de alcanzar lo que deseas?
"De cierto, de cierto os digo: El que en mi cree, las obras que yo hago, él las hará también"
Juan 14:12
Capítulo 1
¡Tienes que cambiar de reino. Tienes que cambiar de naturaleza!
¿Cuál es nuestra naturaleza?
Hasta el día de hoy, el mundo ha podido conocer solo dos tipos de hombre, el primero fue Adan y Eva, un tipo de ser humano, y el segundo fue Jesucristo, una naturaleza divina.
Para que usted pueda entrar en las frecuencias de las dimensiones epirituales para la realización de su milagro, debe hacer una transferencia de espítitu. Ya no puede seguir siendo la misma persona de siempre. Debe haber un arrepentimiento genuino, un cambio profundo con un deseo intenso de querer cambiar su entorno.
Usted no puede seguir viviendo de la misma manera como lo ha hecho hasta su actual momento, debe realizarse un implante de espíritu, dejar que Dios haga nacer un nuevo corazón dentro suyo. No puede seguir viviendo bajo la misma naturaleza de Adan y Eva.
La naturaleza de Adan y Eva, es una naturaleza maldita, pecadora, que perdió todo por su desobediencia.
Usted debe ser una nueva criatura, a la imagen y semejanza de Jesucristo.
Trataré de ser muy directo en este asunto, porque es muy importante que esto se entienda bien.
Hasta el día de hoy hemos vivido bajo la herencia de la maldición de los pecados que fueron el legado que adquirimos segun la sangre en nuestras vidas, somos las generaciones futuras de Adan y Eva; en otras palabras, sus descendientes.
En el planeta vemos que nos aquejan miles de males, que se originaron despues de haber pecado en el huerto del Eden.
Pero hoy usted y yo podemos erradicar esas maldiciones. Cambiando de naturaleza.
Al cambiar de naturaleza, cambiamos de reino, y en vez de promover el mal, buscamos el bien. Salimos del reino de las tinieblas y entramos al reino de la luz.
Capítulo 2
¿Para qué nací?
Juan 6:1-15
¡Naciste para presentarte en el lugar donde ocurrirá tu milagro!
Capítulo 3
¿Quién soy?
Capítulo 4
¿Dónde estoy?
¿Cuáles son mis posesiones?
Capítulo 6
¿A dónde quiero llegar?

Más oh amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.
2 Pedro 3: 8
Para que usted pueda entrar en las frecuencias de las dimensiones epirituales para la realización de su milagro, debe hacer una transferencia de espítitu. Ya no puede seguir siendo la misma persona de siempre. Debe haber un arrepentimiento genuino, un cambio profundo con un deseo intenso de querer cambiar su entorno.
Usted no puede seguir viviendo de la misma manera como lo ha hecho hasta su actual momento, debe realizarse un implante de espíritu, dejar que Dios haga nacer un nuevo corazón dentro suyo. No puede seguir viviendo bajo la misma naturaleza de Adan y Eva.
La naturaleza de Adan y Eva, es una naturaleza maldita, pecadora, que perdió todo por su desobediencia.
Usted debe ser una nueva criatura, a la imagen y semejanza de Jesucristo.
Trataré de ser muy directo en este asunto, porque es muy importante que esto se entienda bien.
Hasta el día de hoy hemos vivido bajo la herencia de la maldición de los pecados que fueron el legado que adquirimos segun la sangre en nuestras vidas, somos las generaciones futuras de Adan y Eva; en otras palabras, sus descendientes.
En el planeta vemos que nos aquejan miles de males, que se originaron despues de haber pecado en el huerto del Eden.
Pero hoy usted y yo podemos erradicar esas maldiciones. Cambiando de naturaleza.
Al cambiar de naturaleza, cambiamos de reino, y en vez de promover el mal, buscamos el bien. Salimos del reino de las tinieblas y entramos al reino de la luz.
2 Pedro 1: 4-8
Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Capítulo 2
¿Para qué nací?
¡Naciste para presentarte en el lugar donde ocurrirá tu milagro!
Juan 6:1-15
1 Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. 2 Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. 3 Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. 4 Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. 5 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? 6 Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. 7 Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. 8 Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: 9 Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? 10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. 11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. 12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. 14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.
15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.
¡Naciste para presentarte en el lugar donde ocurrirá tu milagro!
Lo poco que tienes es mucho. siempre habrá alguien que ponga en duda tu capacidad o te limite; siempre la negativa de la gente común te arrojara en cara que el menosprecio de que eres joven, o cual sea tu condición, pero Dios está determinado hacer contigo lo que se ha propuesto, y lo poco que crees tener, en Dios será mucho como para que sobre.
No tengas miedo, presentate en el lugar donde ocurrirán los milagros, y sé tu la oportunidad para Dios demostrar su poder.
Para eso nacimos, para esos estamos aqui en la tierra, para Dios mostrar su poder en medio nuestro.
No hay necesidad que se interponga entre Dios y tu. Cinco panes y dos peces, es esa reserva que has estado guardando, ese pequeño ahorro ganará intereses en Dios!
No tengas miedo, presentate en el lugar donde ocurrirán los milagros, y sé tu la oportunidad para Dios demostrar su poder.
Para eso nacimos, para esos estamos aqui en la tierra, para Dios mostrar su poder en medio nuestro.
No hay necesidad que se interponga entre Dios y tu. Cinco panes y dos peces, es esa reserva que has estado guardando, ese pequeño ahorro ganará intereses en Dios!
¡Naciste para presentarte en el lugar donde ocurrirá tu milagro!
Presentate en el lugar donde ocurrirán los milagros, y sé tu la oportunidad para Dios demostrar su poder.
Capítulo 3
¿Quién soy?
No responda cualquier cosa y diga:
Soy el valiente que enfrentará su destino y transformará su entrono, así que no saldré huyendo, ni seré un cobarde.
Jonás 1:1-17
1:1 Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo:
1:2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.
1:3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.
1:4 Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave.
1:5 Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir.
1:6 Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.
1:7 Y dijeron cada uno a su compañero: Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás.
1:8 Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?
1:9 Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra.
1:10 Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado.
1:11 Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más.
1:12 El les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros.
1:13 Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a tierra; mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos.
1:14 Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque tú, Jehová, has hecho como has querido.
1:15 Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor.
1:16 Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos.
1:17 Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.
1:2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.
1:3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.
1:4 Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave.
1:5 Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir.
1:6 Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.
1:7 Y dijeron cada uno a su compañero: Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás.
1:8 Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?
1:9 Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra.
1:10 Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado.
1:11 Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más.
1:12 El les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros.
1:13 Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a tierra; mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos.
1:14 Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque tú, Jehová, has hecho como has querido.
1:15 Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor.
1:16 Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos.
1:17 Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.
Es importante saber quienes somos, para no tener una conducta contraria a la que dios espera de nosotros.
Jonás estaba huyendo, no quería responsabilizarse; tome en cuenta que se echó a dormir en el fondo de la barca, buscando la comodidad, para no enfrentar el reto que le deparaba las circunstancias.
No seas cobarde, si salgas huyendo. Tienes una misión que cumplir.
Una vez que usted se ha hecho presente en el lugar donde ocurrirá su milagro, no se intimide, debe estar firme y tener claro quien es y para que está en ese lugar.
No responda cualquier cosa y diga:
Soy el valiente que enfrentará su destino y transformará su entrono, así que no saldré huyendo, ni seré un cobarde.
Jonás 2: 1-9
2:1 Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez,
2:2 y dijo:
Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó;
Desde el seno del Seol clamé,
Y mi voz oíste.
2:3 Me echaste a lo profundo, en medio de los mares,
Y me rodeó la corriente;
Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.
2:4 Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos;
Mas aún veré tu santo templo.
2:5 Las aguas me rodearon hasta el alma,
Rodeóme el abismo;
El alga se enredó a mi cabeza.
2:6 Descendí a los cimientos de los montes;
La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre;
Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.
2:7 Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová,
Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo.
2:8 Los que siguen vanidades ilusorias,
Su misericordia abandonan.
2:9 Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios;
Pagaré lo que prometí.
La salvación es de Jehová.
2:10 Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.
2:2 y dijo:
Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó;
Desde el seno del Seol clamé,
Y mi voz oíste.
2:3 Me echaste a lo profundo, en medio de los mares,
Y me rodeó la corriente;
Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.
2:4 Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos;
Mas aún veré tu santo templo.
2:5 Las aguas me rodearon hasta el alma,
Rodeóme el abismo;
El alga se enredó a mi cabeza.
2:6 Descendí a los cimientos de los montes;
La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre;
Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.
2:7 Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová,
Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo.
2:8 Los que siguen vanidades ilusorias,
Su misericordia abandonan.
2:9 Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios;
Pagaré lo que prometí.
La salvación es de Jehová.
2:10 Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.
Cuando Dios le proponga una tarea, puede que su propia voluntad le juegue sucio y le haga retroceder, pero ese retroceso, ese abísmo que tendrá que enfrentar le sertvirá para forjar ese carácter que requiera la tarea encomendada.
Todo lo que usted cree que está en su contra, lo vomitará a tierra, ese abismo, ese vientre, esa pocilga, ese basurero, ese infierno donde usted está metido y que no le consigue respuesta, estará vomitandolo a tierra, para que usted vea su milagro. Son las adversidades nuestras aliadas, nuestras necesidades, esos obstáculos, solo nos dicen que nacimos para estar presentes en el lugar que fue destinado donde tendrá que ocurrir el milagro que nos pertenece, y como parte de ese proceso, tendremos que morir dentro de las aguas, dentro del vientre de un pez, y resucitar 3 días luego para poseer una naturaleza divina, conquistadora, guerrera, invencible.
¿Quien soy?
No responda cualquier cosa y diga:
Soy el valiente que enfrentará su destino y transformará su entrono, así que no saldré huyendo, ni seré un cobarde.
y añadale lo siguiente: Soy nueva criatura, soy más que vencedor, Nací para triunfar, soy un valiente de Dios, soy un escogido, Nací para lograr el milagro.
y añadale lo siguiente: Soy nueva criatura, soy más que vencedor, Nací para triunfar, soy un valiente de Dios, soy un escogido, Nací para lograr el milagro.
Capítulo 4
¿Dónde estoy?
Solo usted y nadie más que usted sabe donde está, a menos que usted sea ciego y le haya guiado otro ciego.
Cuando hemos aceptado la VERDAD de Dios, tenemos la VIDA y estamos en el CAMINO,
No responda lo primero que se le ocurra, diga estoy en el camino, porque se la verdad y tengo la vida.
Jesús dijo: yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie va al padre sino por mí. Juan 14:6
Puede ser que usted esté parado, sentado, acostado, pero está allí.
El reconocer donde uno está, nos fijará una meta que nos sirva de estímulo para avanzar más allá.
Cuando no sabemos donde nos encontramos, difícilmente llegaremos a donde queremos.
¿Quiere estar donde usted está? No son los que se conforman los que lograrán el éxito, usted no debería conformarse con ese lugar a donde ha llegado, debería avanzar más, no desista, no desmaye, avance, no se estanque, no se rinda, y podría añadir muchas otras afirmaciones para decirle que el camino todavía le promete nuevas aventuras.
No se limite porque no conozca lo que vendrá mas adelante, arriésguese, póngale empeño, y no escuche los pensamientos negativos que solo hacen que usted se paralice, admirando el paisaje dónde está. Usted puede lograr más si se lo propone, la vida le tiene guardadas nuevas sorpresas, no pierda las esperanzas, siga teniendo fe, su milagro se va a dar tarde o temprano.
Estoy en el camino, estoy andando, estoy recorriendo, estoy gerenciando, estoy supervisando, estoy elaborando, estoy creando, estoy educando, estoy aquí, dispuesto a lograr mis metas. No me detendré, lograré mis resultados, porque mejor que donde estoy es a donde voy…
Este capitulo lo introduje en este tema, para dar fuerzas, ánimo, porque a mitad del camino los problemas, las circunstancias, las adversidades de la vida nos bloquean la visión a donde queremos llegar, solo debemos esperar que pase un poco la neblina y seguir nuestra ruta.
Juan 5: 1-8
Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.
En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.
Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.
Y había allí un hombre que tenía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?
Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.
Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.
¿Estás en un lecho? ¿Qué es lo que te ha detenido y por cuanto tiempo?
Jesús es el camino a tu milagro. Se manifestará.
¿Quieres ser sano? ¿Quieres un milagro? ¿Quieres prosperidad? ¿Quieres éxito? ¿Quieres un hogar estable? ¿Qué quieres?
Tienes que asegurarte de saber dónde estas
Para que no dures mucho tiempo esperando tu respuesta.
Tienes que saber dónde estas parado para que puedas tener la seguridad a donde llegarás.
Ya sabes dónde estás… entonces manos a la obra ANDANDO…. ANDANDO…
Toma tu lecho y anda…. Yo soy el camino dijo Jesús…
Toma tu lecho y anda.
Capítulo 5
¿Cuáles son mis posesiones?
Reflexione cuidadosamente antes de responder esta pregunta.
Tómese un tiempo de relajación, y medite profundamente que tiene usted. Visualice las cosas que posee.
Le ayudaré a identificar lo que posee, y una vez que reconozca lo que tiene, de seguro que en usted se despertará una justa dimensión por lo que desea y puede alcanzar.
Recuerda en los capítulos anteriores, preguntaba, ¿Quién es usted? ¿Quién soy?
Y respondimos: Soy el valiente que enfrentará su destino y transformará su entrono, así que no saldré huyendo, ni seré un cobarde.
Esta respuesta pudo haber sido: Soy un padre de familia, soy un buen estudiante, soy el mejor hijo del mundo.
Usted no es hijo, ni esposa, ni madre, no deberíamos confundir nuestro papel con lo que realmente es nuestra identidad.
1era. A los Corintios
13:11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.
13:12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.
13:12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.
Entonces debemos responder lo que en realidad somos y seremos por la eternidad.
No limite su existencia a cualquier rol que desempeña en la vida. Busque el adjetivo adecuado para que su estadía en la tierra sea ideal.
Dependerá de ese adjetivo todos los roles que usted desenvuelve.
Soy valiente, entonces usted será, un hijo, esposo, compañero, amigo, hombre, mujer, VALIENTE en todo lo que le toque realizar.
Ahora responderá con más cuidado la siguiente pregunta.
¿Cuáles son mis posesiones?
¿Qué es lo que poseo?
Posee usted muchos bienes materiales, posee hijos, posee mucho dinero, posee grandes negocios, posee poder.
Usted posee lo que usted es.
Si usted es avaro, posee avaricia.
Si usted es entusiasmo, posee todo.
La gran palabra que abre la puerta a todas las posesiones.
El Entusiasmo.
Con entusiasmo usted puede lograr todo en la vida, dinero, negocios, familia, buena salud.
¡Sinónimo de entusiasmo es el ánimo!
Se puede tener muchas cosas en la vida y no disfrutarlas, porque falta el combustible más importante. El entusiasmo.
Un auto ultimo modelo, puede que no le falte las ruedas, las puertas, el mejor diseño, una obra perfecta, pero sin combustible solamente servirá para admirar en un museo estacionado, con un motor muy lustroso, pero sin acción.
Nuestras vidas sin entusiasmo son algo parecidas a ese automóvil sin combustible, el entusiasmo levanta el buen estado de ánimo, reconforta los huesos, da otro semblante a nuestro rostro.
El entusiasmo, es esa energía que Dios ha depositado en nuestro espíritu, para que poseamos y heredemos todas las promesas.
Puedo ser un valiente, pero sin entusiasmo, seré un valiente sentado, esperando la oportunidad.
En cambio, si tengo el entusiasmo, seré el valiente que se levanta y pelea su batalla, y que gana la oportunidad.
El entusiasmo da color a la vida, da fragancia al aire que respiramos, da luz a nuestro sendero, da fuerzas a nuestro cuerpo.
El antónimo de entusiasmo es la depresión, nuestro peor enemigo.
La depresión nos abraza y nos mete una llave de lucha libre, nos presiona, querido sofocar, y por ultimo nos vence y nos derriba.
El entusiasmo, nos hace ver al gigante de frente, nos da el valor para enfrentarlo y derribarlo.
Sin entusiasmo, la guerra estará perdida de antemano.
Con entusiasmo las guerras se ganan sin emplear ni un solo disparo.
¿Qué es lo que poseemos?
No responda cualquier cosa y diga.
¡Yo poseo el entusiasmo necesario para alcanzar todo lo que me proponga!
Entusiasmo.
Con entusiasmo, nuestro cerebro en se desfragmenta, y se vuelve un todo para realizar la mejor obra.
En cambio con desánimo, el cerebro de divide, se fragmenta en mil pedazos, y se pierde el enfoque de lo que vamos a realizar. Perdemos las perspectivas.
No diga que posee cualquier cosa, todo es pasajero, diga que posee lo eterno, lo duradero.
Cuando notamos y reforzamos el buen estado de ánimo, nuestra sangre se pone de acuerdo con el cerebro y fluye y oxigena con mayor efectividad, el buen ánimo regeneran nuestras células, la risa hace que nuestro rostro se note saludable. Y todo lo que poseemos, lo adquirimos con vitalidad y agradecimiento.
Disfrutemos cada cosa que nos pertenezca, pero que cada posesión sea producto del entusiasmo, para que lo disfrutemos al máximo y seamos felices.
Josué 1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
Capítulo 6
¿A dónde quiero llegar?
¿A dónde quieres llegar? ¿Qué quieres alcanzar?
A medida que vamos obteniendo triunfos en la vida, estamos elevando nuestra alma, en un ambiente armonioso, lleno de muchas cosas que pueden ser necesarias o simplemente vanas, pero al fin y al cabo, son posesiones y posiciones, que nos satisfacen, llenándonos momentáneamente el espacio vacío, y continuamos acumulando cosas, materiales, emocionales; porque si no hubieran carencias, no buscaríamos suplir nuestros deseos.
Entonces partimos de una base específica la cual es que aceptamos que estaremos durante toda la vida buscando, anhelando según cada quien algo que nos complementa, que nos realiza, que nos eleva, que nos sacia.
Podemos alcanzar todo lo que nos propongamos, pero hay algo que jamás podemos alcanzar por nosotros mismos, y es la salvación que obtuvimos por medio de Jesucristo.
Puedes viajar al lugar más remoto del planeta tierra, pero jamás podrás por tu propia voluntad ganarte el cielo. Puedes acumular la mayor cantidad posible de riquezas, pero la felicidad, no la comprarán tus bienes.
Usted es libre de responder todas las preguntas que se haga.
¿Para que nací? Naciste para vivir una vida llena de felicidad, junto a todos los demás. Naciste para brindar amor, naciste para ser el reflejo de Dios en la tierra.
No naciste para vivir en pecado, no naciste para vivir en derrota, no naciste para vivir enfermo, no naciste para luego morir. Es una contradicción… vivir para morir, Naciste para ser eterno.
¿Quién soy? Eres la imagen de Dios, eres un hijo de Dios, tú eres alguien especial, valórate, eres un príncipe o una princesa de Dios.
No eres un perro, no eres una basura, no eres un dependiente de drogas para sentirse bien y relajado, no eres un cobarde, no eres insignificante, no eres un bueno para nada, no eres un ladrón, no eres un asesino. No sigas escuchando esa voz que te condena y te induce a ser lo que no eres en realidad y compórtate como realmente Dios te hizo.
¿Dónde estoy? Estás en el lugar indicado, estás en los brazos de tu eterno salvador, estás en la verdad, estás en el camino, estás en la senda correcta, estás en la justa dimensión de tus milagros… Aquí y ahora.
No estás en el sito de perdición, no estás en un voladero, no estás en una calle peligrosa sin escapatoria, no estás atrapado en la cárcel de la oscuridad, no estás en medio de las circunstancias, no estás en medio del remolino.
¿Cuáles son tus posesiones? Tienes el potencial para alcanzar lo que deseas en la vida, tienes la gracia de Dios a tu favor, tienes la salvación obtenida por medio de Jesucristo, tienes el entusiasmo necesario para alcanzar la victoria.
No tienes un montón de desperdicios encima, no tienes impedimentos, no tienes limitaciones, no tienes solo acumulación de cosas, no tienes destrucción, no tienes condenación, no posees las maldiciones, no tienes ninguna deuda, no tienes miseria y ruina,
¿A dónde quiero llegar? ¿Qué es lo que deseo alcanzar?
El cielo es tu destino, el triunfo más alto que pueda alcanzar el ser humano es estar en la misma presencia de dios, no hay nada que se compare ni se asemeje a la infinita y majestuosa persona de Dios. Es lo más alto y lo más sublime lo que hace que todos tus sueños y todas tus metas pequeñas se realicen.
No desees cosas terrenales, desea lo eterno, las cosas terrenales, absolutamente todas son temporales, y siempre estará a tu disposición en la tierra. No pierdas tu esfuerzo queriendo alcanzar cosas que luego cuando te vayas de la tierra no te servirán jamás.
Todo es pasajero, nada nos llevamos.
El desear las cosas del Dios Altísimo, nos suple todo lo terrenal, porque Él creó la tierra, y está dispuesto a darte todo lo que tu le pidas, pero no enfoques tu mente y tu corazón en las cosas, enfócate en quien te las da…
No te enfoques en los problemas de la vida, sino en quien te da la solución.
No te enfoques en las cosas terrenales, sino en quien creo la tierra.
El hombre natural, carnal, sensorial, que se conduce con sus sentidos y emociones humanas, no puede ver más allá de lo que está escondido a sus ojos.
En cambio el hombre espiritual aunque ve con sus ojos naturales, puede ver el futuro, puede ver el secreto de lo eterno, puede ver más allá del horizonte.
El hombre puro, santo, espiritual, anhela las cosas celestiales.
Deja que Dios eleve tu alma hasta su mismo trono, experimenta el gozo y la felicidad que nunca hallarás en ningún otro lugar.
Descubre tu paraíso, está escondido, tú lo tienes que desear para que se haga visible a tu vida.
¿Sabes porque no tienes alas? Porque Dios quiere que tu cuerpo vuele, así de sencillo, pero no quiere decir que no puedas volar.
Dios no quiere que vueles, solo quieres que confíes en sus brazos y te DEJES ELEVAR A LAS ALTURAS.
¿A dónde irás por la eternidad?
¡DEJATE ELEVAR POR DIOS A LAS ATLTURAS!
¡DEJATE ELEVAR POR DIOS A LAS ATLTURAS!
¡DEJATE ELEVAR POR DIOS A LAS ATLTURAS!
¡DEJATE ELEVAR POR DIOS A LAS ATLTURAS!
Más oh amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.





